
¿POR
QUÉ CIRCOS SIN ANIMALES?
Circo “tradicional” y
circo “moderno”
El
circo tradicional es el que utiliza animales, mientras que el circo moderno es
el que propone la alternativa de potenciar otras actividades, innovando, y no
utilizando esclavos en sus funciones.
Los
animales del circo no transmiten los valores de amor hacia ellos ni los de
interpretación de su comportamiento y biología. Viven confinados durante toda
su vida y obligados a realizar actos antinaturales, por lo que el modelo que
enseñan es una versión tergiversada y falsa de la verdadera naturaleza de las
especies que son utilizadas en estos espectáculos.
Monos,
cabras, elefantes, hipopótamos, caballos, jirafas, tigres, leones…son
utilizados como objetos, privándoles de su libertad y obligándoles a realizar
ejercicios mediante entrenamientos crueles.
Por
lo tanto, los animales del circo no son un patrón educativo para nuestros
hijos; ni ético, ni pedagógico en cuanto al conocimiento de las diferentes
especies.
Afirmar
que el circo no sería nada sin el uso de animales salvajes resta mérito a las
artes circenses como acrobacias, equilibrismos, malabarismos, payasos,
contorsionismos, y otras habituales de estos espectáculos.
Antropomorfismo
y antropocentrismo
El
circo es el paradigma del antropomorfismo. El animal es forzado a adoptar
atributos humanos (vestidos, tutús, cigarrillos, gafas, etc.), posturas humanas
(sentados, de pie), y acciones humanas (aplaudir, de marcha), todo mientras son
sometidos al abrumador dominio humano.
Esta
paradoja simplemente muestra cuán imposibilitado está el animal de mostrar su
verdadera naturaleza. No presentamos a los animales, sino que les disfrazamos,
les subyugamos, y les transformamos en “animales de circo”, como si fueran especies diferentes.
Para
disimular estas prácticas coercitivas, los trabajadores del circo utilizan cada
vez más el término “educador”, en lugar
de “domador”.
Castigo
que ignora las necesidades psicológicas
Cada
animal necesita desarrollar la gama de comportamientos específicos de su
especie, como son los sociales, los antagónicos, los maternales, los relativos
a la alimentación, los sexuales, los locomotores y los territoriales.
El
comportamiento de unas determinadas especies indica su nivel de bienestar, y
este depende de si sus condiciones de vida son apropiadas o no. “Los animales
muestran bienestar si se comportan como es normal en su especie”. Por el
contrario, se observa malestar si hay ausencia de dicho comportamiento natural.
Sus
actividades (y el tiempo permitido para dichas actividades), como limpiarse el
pelaje, la interacción social, el marcaje territorial, el movimiento (carrera,
salto), la exploración, escarbar el suelo, rodar en la suciedad y polvo, el
descanso, etc., son indicadores del bienestar animal.
Los
encierros utilizados en los circos inhiben a los animales de manifestar sus
comportamientos innatos. A menudo, la formación de grupos sociales es lo más
difícil debido a la ausencia de miembros de la misma especie, a la falta de
espacio, a las restricciones físicas y al estrés.
La
naturaleza transitoria de los circos, por ejemplo su cambio constante de un
lugar a otro, también puede tener “consecuencias extremadamente dañinas”:
El
estrés puede ser causado por el miedo, especialmente durante el transporte y la
descarga.
El
medio cambia constantemente, sobre todo el clima, la temperatura, los olores, y
todos los demás parámetros medioambientales.
Mantener
a los animales encerrados les priva de estimulación y finalmente les aboca a
una apatía física (depresión, pasividad y sumisión), y a un comportamiento
anormal e incluso neurótico.
Las
estereotipias, o la “repetición de los mismos actos una y otra vez, con pocas
variaciones y sin ninguna razón o propósito aparente” es una manifestación de
estos comportamientos anormales.
Las
estereotipias ocurren para compensar:
La
ausencia de estímulos externos (raros en cautividad).
La
imposibilidad de mantener una distancia necesaria cuando se enfrentan a
amenazas externas (el entorno constantemente cambiado, olores, visión, sonidos,
vibraciones, etc.).
La
imposibilidad de acechar, atacar, y capturar a su víctima.
La
imposibilidad de responder con la lucha o con el vuelo.
La
imposibilidad de acceder a un área, a un objeto, o a un individuo de la misma
especie.
Las
estereotipias, tanto si son de deambulación
repetitiva (sobre todo en los felinos), o caracterizados por un constante balanceo de la cabeza (elefantes,
osos, etc.), son “manifestaciones del fracaso de adaptación al medio, pero
que puede ayudar a establecer nuevos estándares para adecuar los lugares que
serán su morada a largo plazo.” Nos indican que estamos frente un ser enfermo
crónico, e incluso con señales evidentes de un sufrimiento crónico y falta de
salud.
También
se han observado otros problemas de comportamiento como un exceso de lamido
(primates), madres que rechazan a sus hijos después de dar a luz, y la
automutilación.
Doma
El
ankus (un gancho puntiagudo y afilado) se usa en los circos para obligar a los
elefantes a adoptar las posiciones deseadas por el domador. La punta está
generalmente cubierta con cintas, para evitar que el público pueda ver lo que
hay debajo.
Para
los felinos y los primates, los látigos y los palos hacen la función del ankus
y se usan para someter constantemente a los animales y recordarles que serán maltratados si se
resisten a actuar.
Probablemente
usted habrá notado que durante los espectáculos, el domador de elefantes lleva
en la mano una especie de fusta de cuero decorada con una flor en la punta. El
domador se acerca al animal, gesticula graciosamente con su mano, y el elefante
(como si obedeciera a la flor) se dirige dócilmente al lugar indicado. Pero
ninguno de los espectadores sabe que la hermosa flor esconde realmente un
gancho de acero que se clavará en la oreja del elefante al menor signo de
desobediencia. Esto es así en todos los circos del mundo.
Testimonio
exclusivo de Jacques Danglès, un ex domador francés del mayor de los circos.
“Una
noche, cuando pasábamos junto a este camión, oímos a los chimpancés gritando dentro.
Tuve el poco tacto de mirar, y vi que había puesto un aro donde los habían
encadenado y les golpeaban en la cara. Un día le dije: ¡Estás loco¡ Sin
embargo, tienes que hacer esto con los chimpancés, si no, no te obedecen.”
“Cuando
estuve con Grüss fue lo mismo. Tenían un
pequeño elefante al que golpeaban. Cuando ves a estos tipos en la pista, con
una sonrisa de oreja a oreja, piensas: ¡Uau, qué valientes son¡ Pero tenemos
que ser conscientes de lo que ocurre realmente antes de estas escenas, incluso con
los caballos. Tienen un caballo; ¡uno fantástico! Detrás de las cortinas,
golpeaba al caballo en las patas para obligarle a arrodillarse, y justo
después, salieron a la pista. Cuando ves todo lo que sucede a escondidas del
público, piensas que no puede ser verdad; ¡el show es espantoso!
“Cuando
sabes cómo son transportados... llegan a una plaza pública en medio de la
noche; se les obliga a no hacer ruido dentro de sus prisiones. Por la mañana, a
la hora de la comida, abren la caja y se la tiran. Permanecen fuera con el
frío...”
Entrevista
filmada, 2007.
Posiciones
y comportamientos antinaturales
Elefantes: forzar a un elefante a realizar
posturas antinaturales como hacer el pino, ponerse de pie o arrodillarse puede
afectar su salud, según el zoólogo del zoo de Viena: “estas posiciones pueden
provocar heridas en las articulaciones y en los discos intervertebrales, así
como también roturas en las uñas de las patas. Los ejercicios de equilibrismo
pueden llevar a un desorden motor en las articulaciones del codo y de la
rodilla.
Según
A. Kuntze, especialista en elefantes de circo, el hecho de que los elefantes
permanezcan sentados, por ejemplo, puede llevar a “un serio problema y
posiblemente a la muerte del animal, porque algunos órganos, como los
intestinos, la vejiga o el útero, pueden sufrir opresión y necrosis”.
El
prematuro desgaste y desgarre de las articulaciones, tendones y extremidades se
cree que es el resultado de ejercicios que exigen que los animales permanezcan
sobre una pata o formen una pirámide. Lindau confirma que estas posiciones
donde se soporta el peso con las patas delanteras pueden provocar cojera y es
muy peligroso para las articulaciones de los elefantes jóvenes.
Jirafas: la actuación de las jirafas
consiste casi siempre en caminar dando vueltas a la pista. Las jirafas son
ungulados gregarios que viven en grupos de varios tamaños y que cubren vastos
territorios. Actualmente, las jirafas en los circos están solas, en espacios
muy pequeños y a menudo reducido al espacio del contenedor de un camión. Su
enorme tamaño hace el transporte particularmente difícil: este animal está
literalmente en peligro de “partirse” durante el transporte.
Hipopótamos:
en los circos,
estos animales caminan alrededor de la pista o los montan los trabajadores del
circo.
Los
hipopótamos son animales semiacuáticos: el cuerpo del hipopótamo está
adaptado para una vida anfibia. Lo demuestran las características de su cuerpo:
cuatro patas palmeadas y una cabeza larga y plana, que le ayudan a mantener los
ojos, las orejas y los orificios nasales por encima del agua. Sin embargo, la
única agua disponible en el vagón es una palangana en el fondo del mismo.
Los
hipopótamos necesitan espacio: viajan a través de los pastos en ocasiones hasta
10 kilómetros
desde la orilla, especialmente por la noche. Pasan la mayor parte del día en el
agua. En los circos, su espacio está restringido en unos pocos metros cuadrados
en un remolque o en un pequeño contenedor frente a un camión. Por la noche,
estos animales están encerrados, sin posibilidad de moverse
Una
especie gregaria: dirigidos por un macho dominante, los hipopótamos viven en
grupos de 10 a
100 animales. Los hipopótamos de los circos están solos.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada